Viajes con conciencia
Cómo será el futuro de los viajes tras la pandemia

Hasta hace unos pocos meses atrás, nunca imaginábamos que el mundo entero se vería sacudido por un virus causante de una pandemia. Algo que o bien había sucedido en el pasado como con la "gripe española" o sonaba a ciencia ficción. Lo cierto es que la vida tal como la conocíamos se vio trastocada profundamente: confinamientos, fronteras cerradas, distanciamiento social y todas sus consecuencias.

Cosas que dábamos por sentadas dejaron de estarlo y viajar es una de ellas. Es inevitable que entre aquéllas personas que amamos viajar surja preguntarnos: ¿llegará el día en que sea posible volver a viajar? ¿la forma de viajar será la misma?

Respondiendo a la primera pregunta diríamos que seguramente sí. Los lockdowns ya han comenzado a disminuir en algunos lugares y llegará el momento de viajar de nuevo. Otras situaciones adversas también han golpeado al turismo: virus como el SARS, ébola, crisis económicas globales, guerras, crisis de refugiados, el 9/11, por poner algunos ejemplos, aunque ninguna de ellas ha tenido este impacto global.  Incluso países con pocos casos de virus, que se cuentan entre nuestras propuestas, han cerrado sus fronteras como forma de protegerse.

A medida en que las cifras parecen más optimistas, algunos países están comenzando paulatinamente a abrir fronteras con ciertas restricciones o se están elaborando cuidadosos planes para hacerlo. Se toman medidas concretas en las aerolíneas, para reabrir hoteles e incluso delimitando zonas de viaje seguras.

Así que es un hecho que el mundo se recuperará, habrá más pronto o más tarde una vacuna, y los viajes volverán, porque viajar es una parte muy importante de nuestras vidas y está en nuestra naturaleza humana.

¿Será igual la forma de viajar? 

Pues creemos que no. Más bien que los viajes tendrán un mejor futuro porque este duro camino nos habrá dejado algunas enseñanzas:

  • La naturaleza está sanando y dejando en evidencia que nuestro estilo de vida es el único responsable de su situación. Todos hemos visto videos y fotos donde Venecia vuelve a tener aguas cristalinas, o de leopardos que deambulan por las calles de las ciudades de India, o que vuelven a verse cielos azules y montañas nevadas en algunas de las hasta hace poco ciudades más contaminadas del mundo.
  • Nos hemos visto obligados a la quietud en un solo lugar, disminuyendo un ritmo frenético de vida lleno de horarios y "cosas" para hacer, tomando cada día como viene
  • Hemos aprendido a tener una actitud más contemplativa, a tener un tiempo de mayor calidad en el cual disfrutar de pequeñas rutinas y actividades que estaban a nuestro alcance pero que no sabíamos apreciar. 
  • Aprendimos que nuestros hábitos de consumo pueden cambiar prescindiendo de cosas innecesarias. Seguramente desde ahora en adelante  podremos pensar más detenidamente cómo y en dónde compramos.  
  • Ante la cancelación de nuestros planes de viaje nuestros recuerdos han pasado a ser un tesoro inagotable. Nunca antes ha cobrado tanta relevancia decir que viajar no se trata de coleccionar ciudades y tachar "cosas para ver" de una lista que queda desprovista de sentido una vez completada. Viajar es traernos el más grato de los recuerdos, de lugares, de momentos y de las personas que conocimos.

¿Cómo impactarán estos aprendizajes en la forma de viajar?

Esos aprendizajes deberían impactar en una forma de viajar de mayor calidad, priorizando a las personas y sus experiencias,  volviendo al sentido del descubrimiento y a la satisfacción por el tiempo y el dinero invertido. 

Hay coincidencia entre los especialistas de viajes que en el futuro próximo existirán nuevas pautas para viajar, las cuales representarían:  

  • Una forma de viajar conciente. El obligado confinamiento y distancia social hará que cuando podamos salir al mundo nuevamente seamos más concientes de por qué vamos al destino elegido, buscaremos que ese viaje tenga un significado, un sentido en nuestra vida. Cada oportunidad será valorada como única, por lo que seguramente atrás queden los viajes enlatados, llegó el momento de optar por experiencias más que lugares, por calidad antes que cantidad.
  • Una forma de viajar más respetuosa. Respeto por el medio ambiente y por la cultura del destino. Saliendo de destinos de visita obligados e hiper turísticos y añadiendo lugares alternativos, donde el contacto con la cultura y la gente es más cercano, ayudando al medio ambiente a recuperarse del exceso de turismo de masas. Ya no nos sentiremos tan a gusto con lugares repletos de turistas.
  • Teniendo un impacto positivo en los destinos que visitamos. Con la economía global venida a menos, y golpeando fuertemente a aquellos destinos donde el turismo es una de las principales fuentes de ingresos para los locales, deberíamos tomarnos el tiempo para pensar más detenidamente sobre cómo y dónde contribuir con nuestro dinero, para que se dirijan a las personas que más lo necesitan.
  • Mayor inmersión en la naturaleza. Será el momento de volver a la naturaleza que estará recuperada y en su mayor esplendor. Estaremos saliendo de un confinamiento que nos acostumbró a estar en espacios a veces pequeños, para algunas personas significó pasar este tiempo en soledad, lo que amplía la capacidad de apreciar lugares fuera de las grandes urbes, que las más de las veces resultan más auténticos.  Una caminata en un paisaje de arrozales del Sudeste asiático o andar en bicicleta por un pequeño pueblo valdrá mucho más que ver un monumento repleto de gente apiñada para tomar la correspondiente foto. 
  •  Se viajará más lento. El slow travel ganará más adeptos, es el momento de cambiar porque ya se han hecho evidentes las ventajas de la profundidad antes que la extensión. Adiós para siempre a la recorrida de los 9 países en 15 días. Se trata de seguir cuidándonos y por tanto las medidas de precaución deben seguir vigentes. 
  •  Los viajes tenderán a ser en pequeños grupos, donde la relación entre los viajeros/as y los especialistas en el destino es más cercana, con la flexibilidad para realizar los ajustes que se requieran.  Quedan atrás los viajes de grupos de 40 personas o más, a destinos trillados, que resultan totalmente impersonales.
  • Los viajes volverán a tener el significado de lo que realmente son: un privilegio, un regalo que nos da la vida.

 Colores de India ha tenido como principios centrales los que hacen a esta forma de viajar conocida como "slow travel", viajando en pequeños grupos, procurando siempre una inmersión en la cultura del lugar al que vamos  así como una cercanía con las personas locales. Estar descubriendo lugares que quedan "off the beaten track", es decir, fuera de los caminos trillados, se ha convertido en una pasión, lo que añade valor a cada propuesta y genera experiencias diferentes y un mayor conocimiento de la realidad del destino. 

Ya tenemos incorporada esta forma de viajar y queremos seguir profundizándola, llevándote a zonas rurales, a pueblos donde aún conservan sus costumbres intactas, donde se fabrican en forma artesanal los productos que luego ves en los mercados, a andar caminos de tierra y canales de agua estrechos. E incluso en las ciudades más conocidas turísticamente, te develaremos sus secretos para mostrarte cosas que difícilmente puedas alcanzar si no es con quien tiene un amplio y profundo conocimiento de cada lugar.

Tenemos toda la ilusión de que el 2021 será el año en que será posible volver a viajar, enterate de nuestras propuestas haciendo click en  PRÓXIMOS VIAJES

Queremos que te sigas cuidando y ojalá nos podamos encontrar pronto.

Namasté.











 



 






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